Principio del respeto
En toda acción e intención, en todo fin y en todo medio, trata siempre a cada uno - a ti mismo y a los demás- con el respeto que le corresponde por su dignidad y valor como persona.
Todo ser humano tiene dignidad y valor inherentes, solo por su condición básica de ser humano.
El valor de los seres humanos difiere del que poseen los objetos que usamos. Las cosas tienen un valor de intercambio. Son reemplazables. Los seres humanos, en cambio, tienen valor ilimitado puesto que, como sujetos dotados de identidad y capaces de elegir, son únicos e irreemplazables.
El respeto al que se refiere este principio no es la misma cosa que se significa cuando uno dice ?Ciertamente yo respeto a esta persona?, o ?Tienes que hacerte merecedor de mi respeto?. Estas son formas especiales de respeto, similares a la admiración. El principio de respeto supone un respeto general que se debe a todas las personas.
Un criterio fácil que puede usarse para determinar si uno está tratando a alguien con respeto consiste en considerar si la acción que va a realizar es reversible. Es decir: ¿querrías que alguien te hiciera a ti la misma cosa que tú vas a hacer a otro? Esta es la idea fundamental contenida en
Más de un siglo antes del nacimiento de Cristo, un pagano pidió al Rabí Hillel que explicara la ley de Moisés entera mientras se sostenía sobre un solo pié. Hillel resumió todo el cuerpo de la ley judía levantando un pié y diciendo:




En a tarde del viernes viajábamos con un colega de norte a sur de Santiago, tratando de sortear los tacos que había a esa hora. Escuchábamos a Fernando Paulsen en su programa “Palabras sacan Palabras” y el tema de esa tarde era el “respeto”. Se decía ahí que el respeto era algo que deberíamos darle a toda persona, y que muchas veces se confundía este con la admiración que era algo que entregábamos a quien era un objeto de distinción. Solemos enmarañar ambos conceptos, debemos respetar a otro por ser un legitimo otro. Creo que en nuestro país hay cada vez menos respeto y lo demuestran los dictámenes del TC y que no han considerado la diversidad social, cultural y económica en que estamos.
Felicitaciones por tu artículo, saludos de Pepem